lunes, 4 de mayo de 2015

1. Introducción a la esquizofrenia (Sofía Díaz Sevita)

La esquizofrenia es un trastorno mental cuya causa no se conoce con seguridad, aunque se piensa que los genes pueden tener un papel importante. Generalmente comienza en la adolescencia o en adultos jóvenes, y se presenta por igual en hombres y mujeres aunque suele presentarse más tarde en mujeres.  
Síntomas principales
Los síntomas se dividen comúnmente en dos grupos: positivos o psicóticos, aquellos comportamientos anormales a causa de una desconexión con la realidad (alucinaciones, etc…), y negativos, que se refieren a la ausencia de ciertas conductas comunes (interés, comunicación…).
Generalmente aparecen a lo largo de meses o años; los principales son la dificultad a la hora de:
·         Diferenciar lo real de lo irreal: delirios, alucinaciones visuales y auditivas e imposibilidad de distinguir éstas de las percepciones reales.
·         Elaborar pensamientos lógicos: problemas para concentrarse y prestar atención, expresión oral confusa o sin sentido. También trastornos del sueño, lo que acentúa lo anterior.
·         Pensar de manera clara: paranoia, creencias de que otras personas quieren dañarlo o que pueden manipular su mente.
·         Manejar las emociones: pueden sentirse irritables o tensos y sufrir trastornos de ansiedad, depresión y pensamientos o comportamientos suicidas. Falta de interés y motivación, pérdida de la capacidad de experimentar sentimientos como el placer o el deseo.

·         Actuar normalmente en situaciones sociales: una consecuencia de los anteriores síntomas; dificultad a la hora de conservar amigos, trabajos, tendencia al aislamiento. 

CURIOSIDADES

Alrededor del 1% de los mayores de 18 años padecen la enfermedad. Sin embargo, en el caso de familiares de primer grado (hijos o hermanos) de esquizofrénicos se da en un 10%. En caso de gemelos, hay entre un 40 y un 65% de concordancia. Se piensa que la prevalencia es similar en las distintas etnias.

La esquizofrenia aumenta enormemente la tasa de suicidio. Alrededor del 10% de esquizofrénicos mueren de esta forma, especialmente los hombres jóvenes.

Algunas drogas pueden causar síntomas similares a esta enfermedad por lo que se las puede confundir, pero no están relacionadas más que porque los esquizofrénicos son más propensos a abusar de ciertas sustancias: alcohol, cocaína, anfetaminas, tabaco (entre el 80-90% son fumadores). La mayoría disminuye los efectos de los fármacos antipsicóticos.

2. Historia (Martina Martínez Illán)

La esquizofrenia engloba a un grupo de enfermedades mentales que coinciden en signos y rasgos, como la aparición de pensamientos distorsionados, alucinaciones y la imposibilidad del enfermo para sentir emociones normales. Sin embargo y a pesar de estas similitudes, los distintos trastornos han de ser diagnosticados y tratados de manera diferente en cada enfermo que padece la enfermedad. Esta necesidad no ha sido comprendida con facilidad a lo largo de la historia, lo que sumado a la marginación de los enfermos mentales ha retrasado el progreso del estudio de la enfermedad.

Los primeros testimonios escritos de la esquizofrenia se remontan hasta el 2000 a.C., y los contiene el papiro de Ebhers, un libro egipcio en el que aparecen descritos trastornos mentales que hacen pensar en esta enfermedad.
Estos testimonios se continúan en escritos griegos, romanos, árabes y chinos y de ellos podemos extraer que existía conocimiento acerca de los trastornos mentales pero en absoluto contaban con un cuadro de diagnóstico equiparable con el que existe hoy en día.

Durante muchos años se atribuyó estas extrañas conductas a demonios y a espíritus malignos, por lo que la cura consistía en la práctica de un exorcismo.
Existen innumerables evidencias de que, a lo largo de toda la historia, los enfermos mentales han sido estigmatizados y apartados de la sociedad, evitando de este modo que existiese un trato normal hacia los mismos el cual, por otra parte, podría favorecer su recuperación. Esto pone de manifiesto, por otra parte, que la sociedad no ha tenido consciencia de que los trastornos mentales son trastornos del organismo y enfermedades que han de ser tratadas como cualquier otra, tal vez debido a la complejidad del comportamiento humano y su estudio.

La enfermedad no fue más conocida y registrada hasta 1700, cuando se comenzó a detallar la conducta de los enfermos.
En 1853 el psiquiatra Bénédic Morel acuñó el término demencia precoz para una demencia que  aparecía en adolescentes y en adultos jóvenes, en contraposición a la demencia típica asociada a la edad.
A lo largo de los años se fueron acuñando los términos hebrefrénica, catatónica, basados en la observación de distintos síntomas como el mutismo o la reducción de la sensibilidad.

Fue Eugen Bleuler quien sugirió el nombre de la enfermedad, a la cual llamó esquizofrenia. Lo hizo a fin de diferenciar la enfermedad de la demencia, y es que se observaba que los enfermos podían curarse, al contrario que en la anterior, que suele ser un progresivo deterioro, además de una aparición en edades más tempranas.

Se diferenció posteriormente entre síntomas positivos y negativos, diferenciando entre meras acciones vitales variadas o la negación de estas acciones vitales.

En la historia reciente encontramos más evidencias de la estigmatización de los enfermos de esquizofrenia, y es que a principios del siglo XX fueron víctimas de eugenesia, destacando el papel de la Alemania nazi.

Investigaciones sucesivas han puesto que manifiesto el determinismo genético en la enfermedad, así como la relevancia del ambiente social en la aparición de la misma, lo que ha ayudado a su tratamiento y diagnóstico.

3. Epidemiología (Marina Martínez Illán)

La epidemiología es una disciplina científica que considera la frecuencia de una determinada enfermedad en la población así como los aspectos biológicos, genéticos y psicosociales de la misma.

Las cifras más relevantes que la epidemiología nos ofrece son la prevalencia (refleja el número de casos existentes en una determinada población en un momento determinado) y la incidencia (número de nuevos casos de una enfermedad que aparecen durante un periodo de tiempo concreto).
En lo relativo a la esquizofrenia, la psicosis crónica más frecuente, encontramos que la prevalencia muestra una tasa de 1 individuo por cada 100 habitantes. Por otro lado, esta enfermedad tiene una incidencia de 1/10.000 habitantes.

Diferentes estudios ponen de manifiesto que no existe una diferencia significativa en el número de enfermos de ambos sexos, aunque sí se advierte ligeramente una mayor incidencia en hombres que en mujeres.

La edad de riesgo en lo relativo a la aparición de la enfermedad se encuentra entre los 15 y los 54 años, por lo que podemos concluir que se trata de una enfermedad propia de adolescentes y adultos jóvenes.
La edad de la primera aparición se sitúa en los 26 años, a pesar de que se afirma que esta edad es más alta en mujeres (en las que se encuentra entre los 25 y los 35 años) que en hombres (en quienes suele aparecer entre los 15 y los 25 años). Los estudios demuestran que esta enfermedad es, además, más invalidante en varones.




El hecho de que se trate de una enfermedad de carácter crónico, sumado a la precocidad de su aparición, hace considerables los gastos que implica padecer la enfermedad. Por otro lado, se ha de tener en cuenta que las tasas de desempleo en este sector de la población es del 70-80% y que los pacientes esquizofrénicos representan un 10% de las personas en estado de invalidez permanente, dado que la suma de todos estos factores comprometen severamente la economía del enfermo y de sus familiares.

La mortalidad de la enfermedad, considerada desde una perspectiva epidemiológica, es de 2 a 3 veces mayor que la de la población general. Las razones de estas cifras se encuentran en el aumento de la tasa de suicidios y de muertes violentas entre los afectados, así como la alta ingesta de antipsicótipos y polifármacos por parte de los mismos.

Como se representa en el gráfico de sectores, el riesgo de padecer enfermedades está relacionado con los antecedentes familiares. La tasa de esquizofrenia en la población normal  es del 1%, tasa que varía en función del parentesco con un enfermo de esquizofrenia, pudiendo aumentar hasta un 13% en los padres de enfermos de esquizofrenia.


La tasa no varía en función de la raza, pero sí se han advertido diferencias entre países en los estudios llevados a cabo en Europa, concretamente en las tasas en Croacia y en Irlanda. Esta diferencia se atribuye a que la población de estos países es descendiente de inmigrantes, en quienes la incidencia es mayor debido a su situación personal.
El componente hereditario de la esquizofrenia no es específico, puesto que no se hereda la enfermedad en concreto sino la tendencia al trastorno mental. La manifestación de la enfermedad no es atribuible tan solo a factores genéticos sino que toma gran importancia el ambiente sociocultural. Existe una mayor incidencia de esquizofrenia en zonas urbanas con nivel social bajo puesto que la gente que se haya en estas condiciones sufre más estrés y encuentra mayores dificultades para combatirlo, debido a distintos factores como puede serlo una familia desestructurada.
La influencia del ambiente es abalada por estudios de adopción, en los que se pone de manifiesto el determinismo genético así como el del entorno, dado que la aparición de la enfermedad es más frecuente si la familia adoptiva tiene una estructura disfuncional.

4. Artículo sobre manifestaciones físicas de la enfermedad (Sofía Díaz Sevita)

Artículo 1; está en inglés así que he recopilado algunos puntos que me han llamado la atención y dejo el artículo al final para quien tenga interés en leerlo.

-Una de las pocas evidencias físicas de la esquizofrenia (la gran mayoría son psicológicas y, por tanto, subjetivas) es la disminución en el volumen intracraneal medio. Esto es causado por un defecto en el crecimiento normal del cerebro, que alcanza su tamaño máximo a los 13 años,  lo que parece indicar que el trastorno de su desarrollo comienza antes. A lo largo de la enfermedad sigue habiendo pérdidas de sustancia gris, mientras que la blanca suele permanecer en el grado disminuido en el que se encuentra cuando aparece la enfermedad. Cuando se presentan los primeros síntomas, estas características físicas suelen llevar años presentes. Una de las consecuencias que tiene esto es un deterioro en la calidad y la cantidad de sinapsis en el sistema nervioso. Esto incluye transmisión deficiente de la información que transmiten los neurotransmisores; en el caso de la dopamina es claro el efecto que se produce cuando hay un fallo en la regulación de su síntesis o de su recepción (síntomas relacionados con la depresión y la falta de capacidad para experimentar placer; también síntomas motores y cognitivos). Se cree que el principal defecto de ésta transmisión se encuentra en el elemento presináptico, que en determinados circuitos cerebrales se encuentra hiperactivado y en otros, es deficiente.

Aquí dejo el artículo completo: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4320288/

5. Artículo sobre la genética y la patología de la enfermedad (Sofía Díaz Sevita)

Artículo 2: recopilación de estudios y argumentos que confirman el factor genético de la esquizofrenia. Realizado por la Universidad de Alcalá y el Hospital Universitario Ramón y Cajal.

En este artículo se exponen evidencias que reafirman el componente genético de esta enfermedad, tales como estudios en familiares, en gemelos (que han crecido juntos o que han sido adoptados: se descarta el componente ambiental), estudios de ligamiento (que establecen diversos genes como posibles causantes o desencadenantes de la patología por ser comunes entre enfermos), etc.






En él se ponen de manifiesto, entre otras cosas, diversas hipótesis sobre procesos cerebrales que se ven alterados en gente esquizofrénica. Habla de transmisiones sinápticas y de neurotransmisores que pueden sufrir un déficit de regulación, provocando en cada caso algunos de los síntomas propios de la enfermedad.

Aquí dejo el artículo completo: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1130-52742010000300004&script=sci_arttext 

6. Diferencias entre cerebro normal y esquizofrénico (Cristina Aznar)





A nivel cerebral, se ha visto que la Esquizofrenia produce los siguientes cambios:

- Disminución del volumen Craneal

- Disminución del volumen de Sustancia gris

- Disminución del volumen Cerebral

- Disminución del volumen Frontal & Temporal

- Disminución de la densidad tisular

- Dilatación Ventricular (Laterales y 3er Ventriculo)

- Ensanchamiento de Surcos y Cisuras (Frontotemporal)

- Ensanchamiento de Surcos y Cisuras (Temporoparietal)

- Deterioro de las células en el Hipocampo

- Deterioro Temporolímbico

- Disminución del volumen y neuronas en el Tálamo

- Disminución metabólica en el talamo derecho

- Posibles Alteraciones Cerebelosas en el Vermis

- Alteraciones en el tamaño del cuerpo calloso

- Ausencia del Patrón de Asimetría Cerebral normal; entre otros cambios morfológicos.

7. Etiología de la esquizofrenia y posibles causas y predisposiciones genéticas (Cristina Aznar)







La esquizofrenia es una entidad clínica notablemente compleja. La hipótesis más probable es que no se trata de una enfermedad única causada por un proceso fisiopatológico o etiológico único, ni siquiera por un grupo de mecanismos claramente identificados. En la esquizofrenia conviven un grupo heterogéneo de trastornos que comparten algunas características clínicas comunes, pero que pueden ser etiológicamente diversos. Hoy se sabe que la esquizofrenia aparece como resultado de la interacción de múltiples factores causales, y tanto investigadores como psiquiatras coinciden en afirmar que para que se desarrolle un trastorno esquizofrénico es necesaria una combinación de factores genéticos de predisposición y de factores ambientales.


PRINCIPALES TEORÍAS ETIOLÓGICAS EN LA ESQUIZOFRENIA

1.Déficit del neurodesarrollo:
En la actualidad la hipótesis más aceptada sobre la etiología de la esquizofrenia sostiene que se trata de un trastorno del neurodesarrollo, resultado de una anormal conectividad sináptica. Es la causa de alteraciones características de la esquizofrenia tales como la reducción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BNDF) en el sistema nervioso central. Son varias las familias de genes descubiertas que están vinculadas con este modelo, de ellas forman parte numerosos genes candidatos relacionados con trastornos tempranos del desarrollo.  Varias investigaciones apropiadamente replicadas han revelado que el neuregulin 1 (NRG1) es un gen fuertemente vinculado con la esquizofrenia. Si bien los alelos de riesgo específicos y los mecanismos por los cuales actúan no están bien precisados, si se sabe que participa en la migración neuronal, mielinización y sinaptogenesis, por lo que es considerado uno de los reguladores del neurodesarrollo. Otros polimorfismos de genes de la familia de las neurogulinas NRG1-4 y sus receptores ERBB3 y ErB4 han sido identificados como genes de susceptibilidad para la esquizofrenia. Los estudios del gen DISC 1 (Disrupted in Schizophrenia 1) han revelado su papel en el desarrollo del hipocampo y la organización de las vías de desarrollo de la sinapsis, así como su interacción con proteínas importantes para el desarrollo neural. Los alelos del gen DISC 1 asociados con esta condición parecen predisponer a la aparición de alteraciones en la función e integridad neuronal e interfiriendo en el neurodesarrollo. La PKCα está involucrada en la fisiología de ciertos tipos de memoria, incluyendo la memoria de trabajo, la cual ha sido sugerida como un endofenotipo para la esquizofrenia. La mayoría de las evidencias directas muestran que los bajos niveles de PKCα en la corteza de la circunvolución anterior predisponen al desarrollo de esquizofrenia.
 Entre los factores de riesgo no genéticos o ambientales identificados por los estudios epidemiológicos como posibles desencadenantes de esquizofrenia se mencionan las infecciones maternas, la hipoxia neonatal y los partos distócicos como candidatos a modificar la expresión de los genes antes mencionados en los individuos susceptibles, sin embargo, la naturaleza de la interacción gen ambiente que entre estos se da aun no está esclarecida, como no lo está la forma en que interactúan a su vez los genes entre sí.



2.Genes sinápticos:
 A través del empleo de estrategias de análisis de grupos de genes funcionales, se pudo establecer la existencia de una significativa asociación entre los grupos de genes pre y post sinápticos identificados como de riesgo para la esquizofrenia, especialmente entre los integrantes de tres grupos particulares: traducción de señales intracelulares, excitabilidad y señales transinápticas y de adhesión celular. Muchos de los genes asociados con la esquizofrenia están involucrados en la formación, regulación o normal funcionamiento de la sinapsis. De los 111 genes sinápticos reportados, en el cromosoma X se han observado 11 relacionados con la esquizofrenia y con el trastorno del espectro autista. Este modelo se encuentra estrechamente relacionado con el del neurodesarrollo y comparten varios genes como: NRG1.

3.Neuroquímicas:

-Hipótesis glutamatérgica:
En los últimos años evidencias experimentales han llevado al convencimiento que la neurotransmisión glutamatérgica está implicada en la esquizofrenia en lo que se conoce como hipótesis de la hipofunción de los receptores NMDA. Esta hipótesis se ha visto reforzada por el descubrimiento de genes de susceptibilidad relacionados con esta vía como son G72, NRG1, GRIA4, GRM3, GRM8, GRIN2D, GRIN2A.

-Hipótesis serotoninérgica:
La evidencia de ligamiento o asociación de al menos uno de los genes para un determinado receptor de la serotonina (5-HT) o una de las enzimas implicadas en el metabolismo de 5-HT sería una evidencia convincente a favor de la hipótesis de que la 5-HT está implicada en la esquizofrenia. Entre los genes candidatos propuestos en los distintos estudios de asociación se encuentran genes que codifican proteínas involucradas en el metabolismo de la serotonina como la triptofano-hidroxilasa (TPH), el transportador de serotonina (5-HTT), la monoamino-oxidasa (MAO-A) y los receptores de serotonina (5HT1A, 5HT1B, 5HT2A).

-Hipótesis dopaminérgica:
Está basada en la existencia de desequilibrios de la función dopaminérgica, como la hipofunción de la corteza prefrontal (receptores D1) que contribuye a los síntomas negativos y cognitivos de la enfermedad, y la hiperfunción de la zona subcortical (receptores D2) que contribuye a la aparición de los estados psicóticos de demostrada existencia en esta condición. Se han estudiado múltiples de genes candidatos por su función en las vías por las que transita el metabolismo de la dopamina. Entre ellos se encuentran: DRD1 (Dopamina receptor D1), DRD2 (Dopamina receptor D2), DRD3 (Dopamina receptor D3), Tiroxina hidroxilasa, SLC6A3, MAOA y MAOB (Monoaminoxidasa A y B).

4.Epigenética:
Las modificaciones epigenéticas que experimentan algunos genes pueden servir para regular de manera importante su expresión. Recientemente se ha comenzado a reconocer la importancia potencial de los mecanismos epigenéticos que incluyen la metilación del DNA, modificación de histonas y splicing alternativo, unido a la impronta o la desigual expresión de genes en dependencia de su origen parental, en proporcionar respuestas acerca de posibles orígenes de la esquizofrenia. Un número de evidencias experimentales en los últimos años sugiere que la esquizofrenia puede ser el resultado de una aberración epigenética.
Propone que la fisiopatología de la enfermedad se sostiene en cambios en la expresión génica por una estructura aberrante de la cromatina, más que por cambios en la secuencia del ADN. En esquizofrénicos la enzima ácido glutámico descarboxilasa, encargada de sintetizar el ácido γ - amino butírico (GABA), en especial la isoforma de 67 kDa, y la reelina, tienen sus genes hipermetilados. Esto determina un menor nivel de expresión de la enzima y niveles disminuidos de GABA, lo que involucra íntimamente a este neurotransmisor en el desarrollo de la esquizofrenia.

5.Epistasis:
Es un mecanismo de interacción gen-gen, y puede presentarse de manera que un gen suprime el efecto de otro o cuando un número de genes interactúan unidos para influir en la expresión del fenotipo. Estudios publicados han mostrado la existencia de este mecanismo entre los involucrados en la genética de la esquizofrenia. Hay descrito un grupo de 14 genes, entre ellos los que mayor asociación muestran son el DISC 1, PDEE4B P y DAOA DA.

6.Hipótesis Ambiental:
El principal factor de riesgo para desarrollar esquizofrenia es la historia familiar, pero no se tienen pruebas suficientes para decir que los factores genéticos son los únicos responsables. Tengamos en cuenta que en una familia no solamente se comparten genes; muchos factores ambientales también son comunes a todos los miembros del núcleo familiar. En estudios gemelares se encontró que los hijos de gemelos monocigóticos que eran discordantes para esquizofrenia tenían un riesgo similar (elevado) de desarrollar la enfermedad, sin importar si eran hijos del gemelo afectado o del sano. Entre los componentes ambientales contamos factores psicosociales, biológicos y físicos experimentados por el individuo desde el momento de la concepción. Los gemelos monocigóticos tienen la misma carga genética, pero pueden tener diferentes exposiciones ambientales responsables del porcentaje de discordancia, por ejemplo, diferencias en la irrigación sanguínea, posición dentro del útero y complicaciones durante el parto. Entre los factores de riesgo ambientales, los más fuertemente relacionados con el desarrollo de esquizofrenia son las complicaciones perinatales o intrauterinas (preeclampsia, hipoxia fetal), el nacimiento en los meses de invierno, vivir en áreas urbanas y sufrir un evento psicosocial intenso en fecha reciente. Pero, los estudios nos muestran que estos factores no actúan por sí solos; se requiere de la presencia de una susceptibilidad genética; en un principio se pensó que la relación de los factores genéticos y ambientales era aditiva, que el resultado reflejaba la suma de las influencias. Hoy en día se cree que la relación es interactiva, que las repercusiones de las influencias ambientales dependen del genotipo, siendo diferente el resultado de la exposición a la influencia ambiental de diversos individuos susceptibles, pues la sensibilidad a cada estímulo externo está determinada genéticamente.
También se sabe que el consumo de cannabis duplica la probabilidad de padecer esquizofrenia.



·A su vez la influencia genética sobre la esquizofrenia se puede clasificar en 3 tipos:
Modelo monogénico: Postula que todos los tipos de esquizofrenia comparten el mismo gen pero con distinto grado de penetrancia. El hecho de que sólo entre el 30% al 35% de la descendencia de los pacientes esquizofrénicos desarrolle la patología desacredita este modelo.
Modelo heterogenético: este modelo postula que la esquizofrenia consiste en varias patologías, cada una de ellas asociada a un loci mayor, que se transmite por herencia dominante, recesiva o ligada a cromosoma X. Hasta hoy no hay datos a favor de este modelo.
Modelo poligénico: la esquizofrenia resulta de la combinación de múltiples genes defectuosos, con eventuales interacciones con el ambiente. El riesgo a desarrollar esquizofrenia se puede ligar a un rasgo con una distribución continua, donde habría un umbral para la expresión clínica de la enfermedad.

Google Scholar:

8. Vídeos que explican la etiología de la enfermedad (Cristina Aznar)


9. Diagnóstico (María Rodríguez Pérez)

El diagnóstico de la esquizofrenia se realiza a través de la historia clínica del paciente, donde se reflejan tanto los antecedentes familiares como los acontecimientos sufridos por el paciente y los tratamientos prescritos, así como una entrevista a las personas que forman parte del entorno del paciente.
El diagnóstico de la esquizofrenia se basa en criterios clínicos reforzados por pruebas físicas y complementarias como pruebas psicométricas, neuropsicológicas y, en determinados casos y como complemento al diagnóstico, se emplean pruebas de neuroimagen.
Estas pruebas también se realizan para excluir la posibilidad de que se estén tomando drogas que puedan provocar una psicosis.

La aparición de un primer episodio psicótico puede ser insidiosa o brusca, pero la mayor parte de los individuos presentan algún tipo de fase prodrómica que se manifiesta por un desarrollo lento y gradual de diversos signos y síntomas como retraimiento social, pérdida del interés en la escuela o el trabajo, deterioro de la higiene y el cuidado personal, conducta poco habitual, episodios bruscos de enfado y otros; tras los cuales puede aparecer un síntoma afectivo, característico de la fase activa, que permite realizar el diagnóstico de primer episodio psicótico. Este período prodrómico puede durar varios días o unas semanas, pero en ocasiones puede persistir durante varios meses.

Los siguientes aspectos son particularmente importantes en el diagnóstico diferencial de los trastornos psicóticos:
1. Presencia o ausencia de síntomas psicóticos específicos.
2. Grado de recuperación de episodios de enfermedad.
3. Duración de los síntomas.
4. Presencia o ausencia de síntomas notables del estado de ánimo y cuándo ocurren en relación con los síntomas psicóticos.
5. Presencia o ausencia de factores etiológicos médicos específicos o inducidos por sustancias.




Tras este primer episodio, el paciente suele precisar hospitalización, donde se realiza un primer diagnóstico y se establece el tratamiento.

10. Tratamiento (María Rodríguez Pérez)

La esquizofrenia es una enfermedad crónica, es decir, que va a acompañar al paciente toda la vida y que necesita de un tratamiento. Normalmente, el tratamiento combina tratamiento antipsicótico óptimo, estrategias educativas dirigidas al paciente y su entorno, y estrategias cognitivas conductuales para mejorar objetivos laborales y sociales, reducción de síntomas residuales y atención asertiva domiciliaria.

El tratamiento temprano es importante, es decir, obtener un diagnóstico adecuado de esquizofrenia e iniciar el tratamiento lo antes posible

· TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO (ANTIPSICÓTICOS)

Los antipsicóticos son medicamentos que protegen al cerebro frente al desequilibrio químico que en él se producen, normalizan las funciones cerebrales alteradas y previenen las recaídas al regular el sistema nervioso central. Dentro de los antipsicóticos disponemos de dos grandes grupos: antipsicóticos atípicos (nuevos/segunda generación) y antipsicóticos convencionales (primera generación).

- Antipsicóticos convencionales
Los primeros antipsicóticos que se comenzaron a utilizar aparecieron en los años 50 y fueron los denominados convencionales o típicos, cuya principal ventaja era el control sobre los síntomas positivos de la enfermedad, aunque tenían importantes inconvenientes como sus efectos secundarios (rigidez, inquietud, temblores...) y que no eran efectivos sobre otros síntomas.
Ejemplos de medicamentos que actualmente pertenecen a este grupo son Haloperidol, Clorpromozina, Zuclopentixol, Flufenazina y Perfenazina.

- Antipsicóticos atípicos.
Se utilizan actualmente como primera línea en el tratamiento de la esquizofrenia los antipsicóticos denominados atípicos debido a las grandes ventajas que muestran. Actúan sobre más síntomas y producen menos efectos secundarios. Estos medicamentos comenzaron con una administración de toma diaria pero actualmente se usan también de larga duración.
Pertenecen a este grupo de antipsicóticos las fenotiazinas, butirofenonas, tioxantenos y ortropamidas.

La terapia electroconvulsiva (TEC) es siempre un tratamiento de segunda elección en la esquizofrenia, indicado tras el fracaso de los antipsicóticos. Los pacientes con esquizofrenia persistente, crónica y resistente a los neurolépticos es improbable que respondan a la TEC. Sin embargo, existe evidencia de que la TEC conjuntamente con antipsicóticos puede ser benéfica al menos para algunos de estos pacientes.

· TRATAMIENTO PSICOTERAPEÚTICO

Aparte del manejo farmacológico es de suma importancia que la paciente reciba un manejo terapéutico basado principalmente en la psicoeducación para tratar de obtener una mejor conciencia de enfermedad y mejorar el apego terapéutico, establecer medidas cognitivo conductuales para tratar de minimizar la vulnerabilidad y el estrés y maximizar las capacidades de adaptación y el funcionamiento, al mismo tiempo que se intente favorecer los apoyos sociales.
La atención a los factores de estilo de vida debe ir de la mano con cualquier tratamiento farmacológico prescrito.
 

La complejidad genética que subyace detrás de muchos trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia, dificulta su tratamiento. Conocer más sobre las causas de la esquizofrenia permitirá avanzar en su manejo y tratamiento y, ahora, gracias a nuevos estudios que revelan nueva información sobre la esquizofrenia, parece que se está más cerca de comprender la complejidad genética de esta enfermedad. Los estudios de secuenciación del exoma han permitido determinar que este trastorno está causado probablemente por muchas más mutaciones genéticas raras de las que se sospechaba.
Futuros estudios deberían proporcionar una base firme desde la que se pueda trazar un camino hacia el objetivo final que es la subtipificación pacientes para ofrecer así una vía de tratamiento más personalizada que el enfoque de ‘talla única’ para todos utilizado actualmente.