lunes, 4 de mayo de 2015

2. Historia (Martina Martínez Illán)

La esquizofrenia engloba a un grupo de enfermedades mentales que coinciden en signos y rasgos, como la aparición de pensamientos distorsionados, alucinaciones y la imposibilidad del enfermo para sentir emociones normales. Sin embargo y a pesar de estas similitudes, los distintos trastornos han de ser diagnosticados y tratados de manera diferente en cada enfermo que padece la enfermedad. Esta necesidad no ha sido comprendida con facilidad a lo largo de la historia, lo que sumado a la marginación de los enfermos mentales ha retrasado el progreso del estudio de la enfermedad.

Los primeros testimonios escritos de la esquizofrenia se remontan hasta el 2000 a.C., y los contiene el papiro de Ebhers, un libro egipcio en el que aparecen descritos trastornos mentales que hacen pensar en esta enfermedad.
Estos testimonios se continúan en escritos griegos, romanos, árabes y chinos y de ellos podemos extraer que existía conocimiento acerca de los trastornos mentales pero en absoluto contaban con un cuadro de diagnóstico equiparable con el que existe hoy en día.

Durante muchos años se atribuyó estas extrañas conductas a demonios y a espíritus malignos, por lo que la cura consistía en la práctica de un exorcismo.
Existen innumerables evidencias de que, a lo largo de toda la historia, los enfermos mentales han sido estigmatizados y apartados de la sociedad, evitando de este modo que existiese un trato normal hacia los mismos el cual, por otra parte, podría favorecer su recuperación. Esto pone de manifiesto, por otra parte, que la sociedad no ha tenido consciencia de que los trastornos mentales son trastornos del organismo y enfermedades que han de ser tratadas como cualquier otra, tal vez debido a la complejidad del comportamiento humano y su estudio.

La enfermedad no fue más conocida y registrada hasta 1700, cuando se comenzó a detallar la conducta de los enfermos.
En 1853 el psiquiatra Bénédic Morel acuñó el término demencia precoz para una demencia que  aparecía en adolescentes y en adultos jóvenes, en contraposición a la demencia típica asociada a la edad.
A lo largo de los años se fueron acuñando los términos hebrefrénica, catatónica, basados en la observación de distintos síntomas como el mutismo o la reducción de la sensibilidad.

Fue Eugen Bleuler quien sugirió el nombre de la enfermedad, a la cual llamó esquizofrenia. Lo hizo a fin de diferenciar la enfermedad de la demencia, y es que se observaba que los enfermos podían curarse, al contrario que en la anterior, que suele ser un progresivo deterioro, además de una aparición en edades más tempranas.

Se diferenció posteriormente entre síntomas positivos y negativos, diferenciando entre meras acciones vitales variadas o la negación de estas acciones vitales.

En la historia reciente encontramos más evidencias de la estigmatización de los enfermos de esquizofrenia, y es que a principios del siglo XX fueron víctimas de eugenesia, destacando el papel de la Alemania nazi.

Investigaciones sucesivas han puesto que manifiesto el determinismo genético en la enfermedad, así como la relevancia del ambiente social en la aparición de la misma, lo que ha ayudado a su tratamiento y diagnóstico.

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